Un día. Mientras me encontraba vendiendo en un mercado de calle. Ocurrió lo siguiente.

Un músico urbano se acercó a la multitud y comenzó a cantar. A su lado un acompañante. Su hija de aproximadamente 18 años.

 

Un par de canciones. Es decir: después de que terminaron. Comenzaron a pedir dinero. Ya sabes. El pago por sus servicios.

 

Entonces esperé a que pasaran cerca de mi. Señalando con el brazo que tenía una moneda para dar. El hombre indicó a su hija se acercara para recibir esta.

 

Le dí la moneda. Yo continúe con mis cosas y ellos siguieron su camino. Pasó el tiempo. Un día fuera de mi casa. Una calle normal de cualquier ciudad. Pude apreciar que la hija de dicho músico iba caminando. Ella llevaba puesta la playera de un instituto reconocido de la ciudad.

 

Quizá y me digas: oye Bruno, pudo llevar la playera del colegio. Eso no significa que estudie ahí. ¿ Cómo lo supe ? Digamos que solo fue intuición. He pasado mucho tiempo en escuelas.

 

Una sola cosa me atravesó la mente. Bueno. Mejor dicho dos. No existen reglas para ganar dinero. Siempre y cuando este sea honorable.

También el hecho de que muchos padres hacen un buen esfuerzo por mandar a sus hijos a la escuela. Que estos tengan una buena educación o formación académica. Como gustes llamarle.

 

Eso me rompió. Recordé algo súper esencial. Todos tenemos que ponerle ganas. No hay de otra. No existen atajos. La vida se disfruta. Tiene que disfrutarse.

 

Y para ti que hoy te das un pequeño momento para leerme.

 

Vive sin prejuicios.

 

Cualquier persona en cualquier lugar en cualquier situación.

Puede inspirar.

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